Ni es un invento de la NASA, ni una moda de esas que duran dos telediarios. El contenedor marrón es, básicamente, el estómago de la Mancomunidad. Un sitio donde lo que sobra en tu cocina deja de ser basura para convertirse en algo útil.
Es el contenedor exclusivo para la materia orgánica. Olvídate de mezclarlo todo como si fuera un gazpacho de restos; aquí solo va lo que «se puede hincar el diente» (o lo que sobró después de hincárselo). Es separar con criterio, como quien elige las mejores tajadas de una orza.